CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

Nota Informativa Junio 2014

OPINIÓN
HACIA EL DESARROLLO EMPRESARIAL DE LA PEQUEÑA AGRICULTURA DE PIURA

Econ. José Luis Juárez Castillo
Director del Área de Desarrollo Económico Rural (ADER) - CIPCA
Artículo publicado en el Suplemento SEMANA del Diario El Tiempo. Domingo, 29 de junio de 2014.

El 24 de Junio de 1969, se promulgó el DL 17716, o Ley de Reforma Agraria, que instituyó esa fecha como el “Día del Campesino”. Dicha ley ya no se encuentra vigente, pero la fecha sigue siendo una ocasión propicia para recordar a la sociedad el rol e importancia que tiene para la economía del país, ese sector social de hombres y mujeres que, diariamente, ejercen su titánica labor de hacer producir la tierra, en condiciones de competencia que cada vez se van tornando más duras. Como una forma de homenajear a nuestros campesinos y campesinas de la región, el Área de Desarrollo Económico Rural (ADER) del CIPCA, ha preparado el siguiente análisis para la reflexión y debate.

LA AGRICULTURA EN LA ECONOMÍA REGIONAL

La agricultura es una actividad que, históricamente, ha tenido una especial importancia para la economía de Piura. Algunos cultivos, como el algodón pima, llegaron a tener una representación emblemática en torno a la riqueza agraria regional. Sin embargo, a través del tiempo, la participación de la agricultura en el Valor Agregado Bruto Regional (VABR) ha tenido una tendencia decreciente, pasando de 10% en el 2006 a 8.1% en el 2012.

Una de sus principales características es el minifundio, lo que le da una particular connotación social y económica. En 1994 había un total de 113,037 unidades agropecuarias con tierras y una superficie agrícola de 244,360 hectáreas, mientras que en el 2012, las unidades agropecuarias con tierras aumentaron a 139,981 y la superficie agrícola se expande a 386,777 hectáreas. Es decir, el número de Unidades Agropecuarias crece en un 24% y la superficie agrícola lo hace en 58%.

LA PEQUEÑA AGRICULTURA

De acuerdo con el censo de 1994, el 70% de la superficie agrícola (171,432 hectáreas) se encontraban en poder de la pequeña agricultur y el 30% restante en manos de la mediana y gran agricultura. El IV CENAGRO 2012 muestra una situación distinta, pues el 50% de la superficie agrícola regional (192,277 hectáreas) corresponde a la pequeña agricultura y el 50% restante (194,500 hectáreas) a la mediana y gran agricultura. 

A su vez, el número de Unidades Agropecuarias menores a 10 hectáreas aumentó significativamente, de 105,732 en 1994 a 135,395 en el 2012, representando aproximadamente el 30% de la población regional.

LA PEQUEÑA AGRICULTURA Y EL PROCESO DE ASOCIATIVIDAD.

La pequeña agricultura regional tiene dos fuentes principales de origen: las Comunidades Campesinas y el proceso de parcelación de las cooperativas comunales y cooperativas agrarias de trabajadores creadas con la reforma agraria de los años 70. Entre 1985-90 se acentúa el proceso de parcelación de las cooperativas, de modo que, a inicios de los 90, la inserción del país al modelo de economía de libre mercado encontró a los pequeños productores totalmente individualizados y sin ningún nivel de organización.

Recién a mediados de los 90 se inicia un nuevo proceso de organización, conocido como asociatividad de la pequeña agricultura, dando origen a las actuales “asociaciones de pequeños productores”. Aunque es difícil saber con precisión, se estima que a nivel regional existen más de 200 asociaciones de productor en los diferentes valles y zonas de nuestra región.

Adicionalmente, como parte del capital social generado en la pequeña agricultura, existen 4 centrales de asociaciones de banano orgánico, 1 de café, cacao y panela, y 1 de mango, 66 asociaciones de productores pecuarios, 136 comunidades campesinas y 06 Juntas de Usuarios del agua de riego y sus respectivas Comisiones de Usuarios.

LA PEQUEÑA AGRICULTURA Y EL DESARROLLO EMPRESARIAL AGRARIO DE PIURA

En el período 2005-2012, el sector agrícola piurano ha experimentado un crecimiento de 30%, medido en términos de valor agregado bruto, pasando de 541.032 millones de soles en el 2005 a 703.478 millones en el 2012.

Pero, ¿Cuál es la contribución real de la pequeña agricultura a este crecimiento? Limitaciones estadísticas impiden saberlo con exactitud, pero el Censo 2012, registra que la pequeña agricultura tuvo una participación de 58% de la superficie cultivada, lo cual es un referente que nos aproxima a la contribución de la pequeña agricultura al conjunto de la agricultura regional.

Sin embargo, dentro de la pequeña agricultura, puede distinguirse como dos bloques o segmentos: el primero conformado por aquellas unidades agrícolas que han logrado articularse al segmento exportador (“pequeña agricultura comercial”), y el segundo constituido por las unidades agrícolas cuya producción tiene como destino el autoconsumo y el mercado interno, en sus diferentes escalas, llámese local, regional o nacional, orientado a la producción de cultivos alimenticios, como arroz, maíz amarillo duro, maíz choclo, frejoles, papa, trigo, tubérculos.

Hasta ahora el segmento más visible es el sector de “pequeña agricultura comercial”, que ha logrado escalar posiciones hasta convertirse en un importante sector exportador de productos orgánicos. Para ello, las organizaciones de productores han tenido que pasar por un exigente proceso de aprendizaje y de adaptación a parámetros técnico-productivos y de gestión organizacional y empresarial requeridos para insertarse exitosamente a las condiciones de competitividad de los mercados internacionales.

En la práctica, sólo el 7.1% (9,676) del total de productores de la pequeña agricultura regional cumplen con estos estándares, y sólo el 6.6% (12,688 hectáreas) de la superficie agrícola que posee la pequeña agricultura está orientado a cultivos de exportación, como: café, cacao, banano, caña de azúcar (panela), algodón y menestras. En consecuencia, hay un 93% de unidades agropecuarias y un 93% de superficie agrícola que, bajo determinadas condiciones, también pueden llegar a tener un desempeño similar, es decir tener una performance empresarial, no sólo para exportaciones sino, también, para atender nuestro creciente mercado interno.

En el período 2006-2013, las exportaciones agrarias de Piura, se han incrementado en 333%, pasando de 116.074 millones de dólares a 502.612 millones de dólares, debido principalmente al crecimiento del segmento de productos no tradicionales, principalmente, ajíes, frutas, menestras y, en los últimos años, la uva. En este auge de las exportaciones agrarias, la participación de la pequeña agricultura en el 2013 alcanza a un 24% del total.

OTRA FORMA DE MIRAR A LA PEQUEÑA AGRICULTURA

Si bien en los últimos años, la pequeña agricultura comercial viene accediendo a recursos públicos a través de los fondos concursables, los primeros años de crecimiento han sido realizados con recursos propios y de la cooperación técnica, nacional e internacional. Por tanto, el valor agregado que ahora se genera es producto de esta inversión privada local, hecha por cada una de estas familias productoras.

Por tanto, a la pequeña agricultura, lejos de verla como un sector al que hay que asistir con fondos de ayuda o con programas sociales, se le debe valorar como un gran sector de “pequeños inversionistas” con el cual se puede hacer alianzas, bajo modalidades adecuadas a su naturaleza de pequeña empresa agrocomercial; con capacidad para desarrollar diferentes líneas productivas, ya sean de tipo agrícola, pecuario o agroindustrial, cuyo horizonte no sólo sea el mercado externo, sino también el creciente mercado interno, especialmente en lo que respecta a la producción alimentaria.

LO QUE ESPERA LA PEQUEÑA AGRICULTURA

En tanto grupo de inversionistas, la pequeña agricultura debería tener, por parte del Estado, un tratamiento, sino preferente, al menos similar al resto de inversionistas privados, con oportunidades de acceso a los principales recursos productivos, tecnológicos y financieros.

Sin embargo, como parte de una política pública a su favor, la pequeña agricultura espera el fortalecimiento gerencial y la profesionalización de la gestión productiva; la extensión de la asociatividad a más organizaciones, más productores, nuevas zonas, nuevos cultivos, nuevos mercados; contar con servicios de información adecuada y oportuna: inteligencia comercial sobre precios, productos, mercados (externo-interno), riesgos, oportunidades, contratos; programas de investigación aplicada y de innovación tecnológica: mejoramiento genético, conservación de semillas, control de plagas, tecnologías de riego, transformación agroindustrial, y resolver restricciones estructurales como: el drenaje y zonificación de cultivos en el Bajo Piura, caminos carrozables y carreteras, el minifundio y la fragmentación de la propiedad, etc.

El desarrollo empresarial de la pequeña agricultura es viable pero tiene que ser una construcción colectiva y concertada entre el sector público y privado, con agentes locales, regionales, nacionales e internacionales. Condiciones y oportunidades hay, falta poner la decisión.

 

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[1] Ver Censos Agropecuarios Nacionales de 1994 y 2012, respectivamente.
[1] Correa, Humberto, Balance de las políticas públicas y el presupuesto para la pequeña agricultura en la región Piura, periodo 2009-2013 (en imprenta).
[1] Se considera pequeña agricultura al conjunto de unidades agropecuarias con superficie agrícola menor a las 10 hectáreas.
[1] Cabrejos, Carlos, Actualización del Mapa Regional del Sector Agrario en Piura; CIPCA, Piura 2010.
[1] Soles constantes de 1994, tomado del Informe Anual Piura 2013, BCRP Piura
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