CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

COP-20 CAMBIO CLIMÁTICO, ECONOMÍA Y POLÍTICA

COP-20 CAMBIO CLIMÁTICO, ECONOMÍA Y POLÍTICA
Ricardo Pineda Milicich Investigador del CIPCA
Artículo publicado en el Suplemento SEMANA del Diario El Tiempo. Domingo, 30 de noviembre de 2014. Pág. 10 y 11.

Hace 42 años (1972), los gobiernos del mundo se reunieron, por primera vez, en una cita cumbre en Estocolmo, convocada por las Naciones Unidas, para  tratar el tema “Medio Ambiente Humano”. La preocupación era ¿Qué le estaba haciendo el puro desarrollo económico al medio ambiente de la tierra en la que vivimos? Hasta antes de esta cumbre mundial solo los científicos, los estudiosos, se ocupaban del tema ambiental en revistas especializadas. Los medios de comunicación masiva, en general, como hasta ahora, no destacaban suficientemente los problemas de la contaminación ambiental y la degradación de los recursos  naturales, lo que le estaba pasando a los suelos agrícolas, a los mares, a los ríos, a los bosques, a la vegetación y  fauna natural, al aire, a los cultivos, a los alimentos, a la salud de las personas, debido al abuso de una tecnología depredadora, en la búsqueda obsesiva de las mayores ganancias económicas, de los mayores record de producción. Se supone que de esta cumbre los gobernantes salieron por lo menos sensibilizados, y con los mejores propósitos de enmienda y mayor preocupación por nuestro ambiente

Tuvieron que pasar 20 años  para que, nuevamente, las Naciones Unidas reunieran a todas las naciones de la tierra en la Cumbre Mundial de Río de Janeiro 1992, denominada “Cumbre de la Tierra sobre Medio Ambiente y Desarrollo”, para sacar cuentas de lo que se había avanzado en cuanto a la protección del ambiente;  y lamentablemente no había sido mucho; salvo, quizás, enunciados en constituciones y leyes, que no traspasaron los límites del papel en que quedaron escritos.

En la Cumbre de Río se tomaron ya acuerdos más concretos con carácter de vinculantes y se suscribieron documentos, como La Carta de La tierra, La Agenda 21, los convenios marco sobre Biodiversidad, Desertificación y Sequía, y Cambio Climático. Pero recién en el año 1995 se iniciaron las reuniones sobre cambio climático (COP-1-Alemania), y que, después de 19 años, en este mes de diciembre le ha tocado organizar al Perú (COP-20).

En la Cumbre de Río también se  ratificó y consagró el  concepto de “Desarrollo  Sostenible” como el nuevo paradigma del Desarrollo, al que comprometieron su adhesión todas las naciones del mundo, con el fin de proteger al ambiente y lograr derrotar a la pobreza. En el año 2002 se realizó, en Johannesburgo, una reunión específica de la ONU denominada “Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible”.

Y este concepto es muy simple y fácil de entender, para quien quieran entender. Se trata, simple y llanamente, de que el desarrollo queda condicionado y ligado a dos situaciones concretas: no atentar contra el ambiente y distribuir las ganancias equitativamente entre todos los actores del desarrollo; digamos empresarios y trabajadores. Ya no se concibe un desarrollo económico sin el cumplimiento de estas dos condiciones. La aceleración del calentamiento global y el consecuente cambio climático, obliga a hacer cada vez más riguroso el  cumplimiento de estas dos condiciones y  en tiempos mucho más cortos. La magnitud de los desastres venideros, ya descritos por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático y la Organización Mundial de la Salud, entre otros, no da lugar a mayores discusiones, evasiones ni  postergaciones.

Por ello, los empeños de los empresarios y políticos  en seguir enfatizando en el desarrollo exclusivamente económico, es sencillamente incomprensible. En la CADE que acaba de realizarse en Lima, a pocos días de la COP-20-Perú, no se ha dicho, que sepamos, ni una sola palabra sobre cambio climático. Hay un ensimismamiento desconcertante, en la preocupación por hacer del Perú un país del Primer Mundo, de  lograr su incorporación en la OCDE. Aún no se han dado cuenta que la hornilla ya está prendida y siguen preparando menjunjes de reactivación  económica, poniendo más dinero en él. Sistema, para gastar más, para consumir más, para calentar más al planeta, sin tomar en cuenta  el ingrediente “cambio climático”.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico  (OCDE) a la que pertenecen 34 naciones del primer mundo, manifiesta como su función: “Promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo”; por lo menos se hace mención al bienestar social, pero omite, olímpicamente, al ambiente; no apuesta por el Desarrollo Sostenible, y esto es muy alarmante.

Si la política y la economía convencional no toman en cuenta el ambiente, la cosa es muy grave. Si los  argumentos científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, que es la voz de alerta de alrededor de 800 científicos de todo el mundo, si las advertencias de la Organización Mundial de la Salud, si los pronunciamientos unánimes de innumerables Academias de Ciencias y Sociedades Científicas de todo el mundo (desde el 2007 no ha habido ninguna opinión científica en contra), que concluyen  que el calentamiento global es un hecho muy grave y que es muy urgente su atención: ¿Qué queda por hacer?

Como todo en la historia de la humanidad, cuando el argumento científico, la razón, la explicación, el pedido de  las personas  afectadas, no es atendido por las autoridades, solo queda el recurso de la movilización ciudadana, para que los gobernantes escuchen a su pueblo. En este sentido, paralelamente a la COP 20 en Lima, se realizará “La Cumbre de los Pueblos”, que está constituida precisamente por  la sociedad civil organizada, que se reunirá para hacer oír su voz y exigir a la COP 20 que lleguen a acuerdos tangibles, significativos, para frenar el calentamiento global, y que estos acuerdos entren de inmediato en ejecución. Lo que está programado es que en esta  COP 20 solo se llegue a preparar un “borrador de propuesta” que sería revisado y aprobado dentro de un año en la COP 21 de París. Y ojo, cualquiera que sea el acuerdo final de Paris, en reemplazo del  Protocolo de Kyoto, dicho acuerdo entraría en vigencia  recién dentro de 6 años en el 2020. La vida en la tierra no puede esperar tanto.

Con relación a esto último, es destacable  la tarea que se ha impuesto AVAAZ, para comprarse el pleito y pelear en defensa de la tierra atacada por el calentamiento global. Ya ha reunido más de un millón de firmas, de ciudadanos que piden parar dicho calentamiento.

AVAAZ (http.www. avaaz.org/) es una organización civil fundada  el año 2007, que promueve la participación ciudadana. Es seguramente la red de activismo "on line" más grande y poderosa del mundo. Tiene redes en muchos países, utiliza 16 idiomas para comunicarse con  los 20 millones de sus miembros.

Desde su fundación se ha embarcado en muchas contiendas en defensa de derechos humanos y de la naturaleza. Su objetivo fundamental es: movilizar a los ciudadanos de nuestro planeta para cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría de la  gente quiere.

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