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CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

BRUNO REVESZ Para llegar más rápido al universo nuevo

Paco Muguiro Ibarra S.J.
Artículo publicado en el Suplemento SEMANA del Diario El Tiempo. Domingo, 30 de noviembre de 2014. Pág. 14 y 15.

Conocí a Bruno el año que llegó cuando, en enero, yo pasaba por Lima para ir a Huancayo unos días de vacaciones. Bruno venía destinado a profesor de Teología junto con Jaime Joseph. Venía de EE.UU.

Después de unos días en la Comunidad de Jarpa, le invité a que conociera el Cipca y se vino conmigo a Piura. Desde entonces hasta ahora, más de 40 años de trabajo, momentos malos y buenos y mucha amistad, como decía San Ignacio compañeros en el Señor y en las luchas y alegrías del Señor con el pueblo de Piura. Bruno perteneció a la generación del 68.

No sé si levantó barricadas en París, pero su generación de jesuitas decidió no ordenarse de sacerdotes cuando terminaran los estudios, como si fuera una etapa que había que cumplir con las Órdenes, sino ordenarse cuando el Espíritu Santo les fuera animando. Por eso Bruno se ordenó el 82, seis años después de su llegada, cuando el Espíritu Santo, a través de la religiosidad popular de los Catacaos y en general de Latinoamérica, le animó a dar ese paso, pero Bruno ya estaba marcado por la cultura popular y la coyuntura política que vivíamos. Lo ordenó monseñor Oscar Cantuarias y tuvo como madrina a la Sra. Josefa Mena Villegas, cocinera del CIPCA y a don Marcial Quintana Litano, que por entonces era dirigente de la Comunidad de Catacaos y secretario general de la Confederación Campesina del Perú.

Decía Bruno que esa etapa de San Miguel, viviendo los primeros años de la Reforma Agraria con los campesinos de las Cooperativas Agrarias de Producción y con los que habían quedado fuera, como los eventuales, con sus organizaciones gremiales, políticas y productivas pensando el Cipca y cómo desarrollar mejor las capacidades del campesinado, fue la etapa más feliz de su vida y la que encauzó su capacidad intelectual y de investigador hacía los problemas del campo.

En esos años es que, trabajando con los comuneros de Catacaos y viviendo en sus territorios, se le ocurrió hacer el censo de toda la comunidad. Tarea nada fácil porque la Comunidad de Catacaos tiene cuatro distritos y medio y más de 100 mil comuneros y comuneras. A Bruno la Comunidad le asignó un equipo de comuneros que serían los encargados de rellenar las encuestas, monitoreados por un dirigente que llegó a tener una gran fama, se llamaba Anselmo Vílchez. La fama le venía porque era el que coordinaba con Bruno y llegó a entenderlo bastante bien, y los comuneros decían asombrados: “Anselmo Vílchez entiende a Don Bruno” como diciendo entiende chino.

Bruno dominaba el idioma, lo malo era para hablarlo, porque escribirlo lo hacía perfectamente. Otra de las anécdotas ocurrió cuando hicieron una salida para determinar dónde estaba La Para, lugar de confluencia, en mitad del despoblado de las tres comunidades San Martín de Sechura, San Juan de Catacaos y Santo Domingo de Olmos. A pesar de ir con guías de la zona y chiveros, en la noche se perdieron entre las dunas. Indicaban una dirección y al ratito aparecían en las mismas huellas del carro que habían dejado. Hasta que Bruno acostumbrado a mirar a la Cruz del Sur cuando era navegante y orientarse, se subió al capó del Land Rover, miró al cielo, ubicó la Cruz del Sur y dijo: “la pista esta allá” y acertó. Tras la admiración de todos los comuneros dijo uno. “Ahora sí me convenzo que Don Bruno es padrecito, con solo mirar al cielo descubrió el camino”.

Y es verdad. Dominaba bien el idioma escrito y prueba de ello son las investigaciones que ha llegado a publicar, todas ellas pegadas a la realidad de Piura, algunas del Perú y cercanas a la coyuntura, por las cuales pasaba el campesinado. Empezó con el Censo de la Comunidad de Catacaos, como quien va entrando en la realidad; siguió por la investigación de “Estado, algodón y productores” cuando la comunidad y la Fradept empezaron a comercializar el algodón. Después el Atlas de Piura a medias con Nicole Bernex, hasta los últimas colaboraciones como son Minería y Conflicto social, y apenas el año pasado apurado por la enfermedad que publicó “Miradas Cruzadas, políticas públicas y desarrollo regional en el Perú”, recopilando  lo que se dijo al celebrar el CIPCA los 40 años. Si el papa Francisco ha dicho que los pastores tenemos que oler a oveja, Bruno siendo intelectual e investigador, ha olido a chicha de Catacaos, fermentada en las luchas, alegrías y esperanzas de sus campesinos  y de la región Grau.

Hace poco Bruno, despidiendo a su amigo y a nuestro amigo Carlos Iván Degregori, le dedicó estas líneas de Joseph Moingt SJ, 2010: “Resucitar con el universo será recuperar todo aquello que ha sido hecho en él por el trabajo de la humanidad. Lo que merece resucitar es aquello que lleva la marca del espíritu y de la libertad. Nuestro cuerpo resucitará en todo aquello que producimos de libertad de espíritu, con todo lo que nosotros “traemos al mundo”. Todo ello vivirá en Dios, y en Cristo, ya que nosotros resucitamos en él. El cuerpo de Cristo que nosotros formamos por la fe, y donde se establecen todas nuestras relaciones con los otros y con las cosas, es la matriz del universo nuevo”.

Bruno nos ha aportado mucho como intelectual y como investigador, como amigo y como compañero jesuita. Ahora, junto con Carlos Schmidt, Vicente Santuc y el “colorao” José Antonio Aguirre sabrán orientarnos desde arriba de por dónde puede ir la lucha por la justicia y la equidad en nuestro país, para llegar más rápido al universo nuevo.

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Revesz, el amigo

José De Echave C.

A mediados de la década pasada, no recuerdo el mes ni el día, recibí una llamada a mi oficina. “Hola José, me presento soy Bruno Revesz del CIPCA de Piura y creo que vamos a trabajar juntos en una investigación”. Eso fue lo que me dijo, entre varias otras cosas que no entendí muy bien. Los que lo conocieron, saben que una conversación por teléfono con Bruno no era la mejor manera de iniciar un intercambio fluido.

Tres instituciones, CIPCA de Piura, el Centro Bartolomé de las Casas del Cusco y el Instituto de Estudios Peruanos, habían ganado un concurso del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) para realizar una investigación sobre los conflictos sociales vinculados a la minería en el Perú. Yo había sido invitado por el Centro Bartolomé de las Casas a participar y compartir el trabajo con Bruno, Alejandro Diez (CIPCA), Ludwig Huber, Martín Tanaka (IEP) y Xavier Ricard (CBC).

En lo personal, trabajar con Bruno fue una extraordinaria experiencia. El tiempo que duró la investigación fue un intenso intercambio de reflexiones, revisión de casos emblemáticos, trabajo de campo que tuve la suerte de compartir con él, en Huancabamba, Ayabaca y Tambogrande. Era la época de la consulta vecinal en torno al proyecto Río Blanco.

Luego de casi dos años de intenso trabajo, con reuniones en Piura, Cusco y Lima, el año 2009 se publicó el libro Minería y Conflicto Social. La edición se agotó rápidamente y hasta ahora varios investigadores y estudiantes llegan a las tres instituciones buscando un ejemplar. En ese libro están las mejores páginas que narran y analizan el emblemático caso de Tambogrande, escritas por Bruno.

A partir de ese momento cultivamos una gran amistad y seguimos trabajando juntos otros temas, compartiendo varios espacios y anécdotas. Cuando entré al Ministerio del Ambiente fue uno de los primeros en llamar a felicitarme y cuando renuncié lo mismo.

Viajar a Piura era saber que tenía la posibilidad de encontrar a Bruno y tener una larga charla sobre un universo de temas. Estos encuentros ya no se pudieron repetir en los últimos tiempos. Bruno se trasladó a Lima y ya no regresó a Piura.

El pasado domingo 23 de noviembre, sus amigos y amigas, sus compañeros jesuitas de toda la vida, todos los que lo conocimos estuvimos allí despidiéndolo, en una ceremonia sencilla y muy sentida. Lo vamos a extrañar.

Su obra trascenderá

Hildamaría Machuca

Estoy escuchando en este preciso momento Adios Nonino! de Piazolla y me conmueve el bandoneón argentino, me suena a añoranza, a nostalgia y hoy esa nostalgia tiene nombre: Bruno Revesz a quien disfruté siguiendo sus investigaciones, sus estudios, sus reflexiones que nos habría nuevos horizontes.

No tuve la suerte de ser su amiga pero sí pude trabajar algunas cosas con él (para el diario EL TIEMPO) y pude apreciar de cerca su profesionalidad y más que todo el tipo de gente que era.

Su obra trasciende y trascenderá más que él mismo. Su obra se queda en lo que supimos y descubrimos de Piura, en lo que aprendimos por él, en el modo cómo enseñó a investigar y en todas las investigaciones de otros que fueron dirigidos por su mano desde el CIPCA. Algo de él tenemos muchos piuranos, en nuestros propios conocimientos y formación de nuestro pensamiento respecto a nuestra querida tierra y eso es de un valor incalculable.

Las ciencias sociales pierden a un gran investigador

Hernán Carrasco

Las ciencias sociales pierden a un gran investigador polifacético. Piura sentirá mucho su ausencia, gracias a él se desarrolló el primer Sepia a nivel nacional en Piura que tuvo entre otros connotados investigadores a Carlos Iván de Gregori, Alberto Flores Galindo, con quienes compartirá la gloria que Dios tiene deparado a los grandes hombres y mujeres.

Bruno, pensador de la realidad piurana

José Ordinola Boyer

Los casi 10 años en los que me cobijó CIPCA se los debo a Vicente Santuc y Bruno Revesz.  No cabe duda que Bruno dejó una profunda huella en las formas de pensar y repensar la realidad piurana, cuestión que debería servirnos de ejemplo a gobernantes y gobernados cada vez que intentemos perfilar políticas públicas en pro del bienestar ciudadano. 

Capacidad de interpretar

Lupo Canterac Troya

Recuerdo llegar a la oficina de Bruno y encontrarlo siempre con su escritorio lleno de libros y documentos con su inseparable olor a cigarro.

Siempre recordaremos al amigo Bruno, por su calidez y sencillez humana y por esa capacidad intelectual de poder "interpretar" los diversos acontecimientos desde el lado popular piurano y nacional.

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